
Aunque la traducción es terrible (probablemente efectuada por un traductor automatizado), me interesa este testimonio, no sólo por la siempre cuestionable veracidad de lo que es prácticamente imposible de demostrar, sino por el lenguaje corporal de Cathy O´Bryan, y por su conocimiento, por lo que yo sé, bastante acertado de los mecánismos de funcionamiento...